Los jóvenes tienen la palabra

“Han sido ellos quienes han asumido con toda su energía renovadora la concepción de esta celebración”. Así destacó el  Ministro de Cultura Alpidio Alonso la participación de los jóvenes en la preparación de  la campaña promocional y del programa de acciones culturales para celebrar el 60 aniversario de Palabras a los Intelectuales. En el mismo escenario de aquel histórico encuentro entre Fidel Castro y una amplia representación de artistas y escritores, se invitaba a convertir esta celebración en “una fiesta de los jóvenes”; se compartía el beneplácito de saberlos ávidos de revisitar aquel texto, de evaluar el saldo de la  política cultural de la Revolución y de reflexionar, junto a los de más experiencia, en torno a sus actuales desafíos.

Participación que ya se hacía evidente con los mensajes gráficos y las capsulas audiovisuales que se compartían por las redes sociales, como parte de “Tienes la palabra”, la campaña sombrilla de este programa de actividades. Expresión de esa impronta renovadora y fresca de los jóvenes que se implicaron en su conceptualización y en su diseño. El intercambio de Cubarte con los tres profesionales que se han encargaron de concretarla lo compartimos anteriormente, ahora lo hacemos con algunos de los que la concibieron y con otros que la observaron críticamente. Jóvenes todos, bien comprometidos con el decir “haciendo, con tomar la palabra y el acto, por la cultura y por su país.

El lema de la campaña parece responder a la última frase de aquel diálogo trascendental: “Y no nos apresuremos en juzgar la obra nuestra, que ya tendremos jueces de sobra.  Y a lo que hay que temerle no es a ese supuesto juez autoritario, verdugo de la cultura, imaginario, que hemos elaborado aquí.  Teman a otros jueces mucho más temibles: ¡Teman a los jueces de la posteridad, teman a las generaciones futuras que serán, al fin y al cabo, las encargadas de decir la última palabra!”.¿Por qué escoger esta última frase para articular la campaña? ¿Son los jóvenes de hoy, esos “jueces de la posteridad”?

Yosvany Montano (ensayista y Profesor del ISA,  29 años): “No creo que sea una convocatoria exclusiva a los jóvenes. La hemos construido los jóvenes, pero su propósito, lo exige el contexto actual, es facilitar un diálogo generacional, multisectorial, una búsqueda colectiva que implique la mayor cantidad posible de actores. Las necesidades de interacción, las tensiones en el campo cultural cubano hacen que se desvanezcan dos categorías tan generales y abstractas como son "joven" y "viejo".

La intervención de Fidel está atravesada por razonamientos muy profundos, por ideas muy específicas que apuntalan la comprensión de un proyecto cultural en desarrollo, que implican una visión muy audaz, progresiva del socialismo como un movimiento esencialmente cultural.

Discutimos mucho el sesgo simplificador que se adhirió a la discusión sobre las Palabras. Quisimos razonar más allá del "dentro" y el "contra", no significó en ningún caso ignorarlos, pero nos resultó más coherente, más revolucionario desandar la complejidad de las ideas expuestas allí por Fidel.

El último párrafo, es la síntesis que buscábamos. Sustraída la discusión artístico-literaria del contexto y sus urgencias, divorciada de las evoluciones políticas que se hacen presentes en la sociedad se produce una fractura entre las expectativas de los creadores y las lógicas del poder revolucionario. Cuando Fidel está invocando el juicio de las nuevas generaciones está planteando una razón dialéctica del mayor alcance. La Revolución, los procesos creativos que con ella y a partir de ella se realizan están llamados a transformar la espiritualidad de aquel "presente", a construir las bases para la desalineación, las estructuras que permitan la emancipación real de hombres y mujeres frente a las supervivencias del sentimiento neocolonial y las deformaciones estructurales que condiciona el subdesarrollo. ¿Acaso dejó esa exhortación de tener vigencia? La riqueza de todo eso, además, es que nos sitúa en el lugar de los que juzgamos y al mismo tiempo de los que muy pronto seremos evaluados por el tiempo. A su vez la acción, la participación, la responsabilidad, atravesando el ejercicio de la creación y las prácticas intelectuales en la nación.

¿Y serán solo jueces de lo que se ha hecho o partícipes de su continuidad?

Yosvany Montano: La continuidad obliga ante todo a no ser los mismos, a no actuar de igual forma y sin embargo sostener los ligamentos esenciales. Por esa razón no se puede enfocar la continuidad haciendo a un lado las rupturas, son procesos que se dan de forma estrechamente vinculada. Pienso que lo importante es participar, y será esa participación la que movilice o no la naturaleza crítica de la reflexión y la práctica intelectual, el compromiso y las responsabilidades compartidas.

También los giros indispensables que siguen pendientes y las formulaciones nuevas llamadas a oxigenar el trabajo ideológico y las formas en que se materializa la política cultural. En el centro de todo, la capacidad de relacionar fenómenos, analizar objetivamente el presente, encontrar soluciones creativas, asumir que revisitar es una maniobra de la mayor complejidad, que no se puede ignorar los retos que supone ni minimizarlos.

¿Te parece  que la campaña comunicativa “Tienes la palabra” pueda conseguir motivar  a los de tu generación a acercarse a las Palabras a los Intelectuales? 

Arianna Álvarez (estudiante del ISA e Integrante de la banda Provincial de Conciertos de Santi Spíritu, 23 años): Me parece muy acertado que se rescate de una manera comunicativa el discurso de Fidel a los intelectuales en estos tiempos dónde hay una campaña de desmemoria y dónde los artistas siguen a la vanguardia del proceso social. La campaña me encanta porque renueva en un lenguaje moderno  un hecho clave en los primeros años de la revolución. El discurso se parece más a la juventud actual y es una convocatoria activa a hacer y a decir.

Kenny Fowler (adiestrado en BIOMAT-UH y Editor web de Encuentro con la Química, 26 años): Yo creo que sí, la visualidad moderna y los carteles son una forma muy efectiva de "inocular" mensajes a los que quizá no estabas condicionado previamente a consumir. Además, para aquellos que conocemos la campaña, y el discurso, es muy emocionante pensar en lo que vendrá, porque lo poco que hemos visto nos parece interesante.

Iramís Rosique (Especialista en la Red en DD. HH. y miembro del equipo editorial de LaTizza, 26 años): Lo creo completamente. Claro que para eso hay que participar de los códigos nuevos y hay que involucrar a los jóvenes. No puede sr, ni será, un fenómeno unidireccional, debe ser de participación activa, porque así es como la gente se hace parte, participando. Si no, aunque tengamos todas las mejores intenciones, será en vano.

Cómo lograr la participación y la movilización son preguntas que yo no tengo, son preguntas de nivel histórico por así decirlo. Eso hay que construirlo entre todos, lo que sí estoy convencido de que los modos de hacer la política y de entender qué es hacer política revolucionaria en Cuba deben cambiar.

La campaña tomó como núcleo conceptual la metáfora  del vaso medio lleno/vacío.  ¿Será  que el conflicto que se publicita  por los medios adversos entre la institución  y los artistas jóvenes  es un asunto de apreciación, de ver el vaso medio lleno o medio vacío? ¿De apreciar y valorar losresultados de la política cultural guiada por aquel discurso de Fidel o de, por el contrario, interpretar  que no hay nada de lo que estar orgullosos como país?

Arianna Álvarez: La campaña del vaso medio lleno y medio vacío hace referencia a una obra del artista Wilfredo Prieto y me parece que la visualización que se le está dando con la participación de artistas claves dentro del proceso revolucionario no deja duda del mensaje: una relación fuerte entre institución y artista. Los medios adversos juegan mucho a darle nuevos significados a las palabras y a las imágenes. No creo que sea algo de apreciación, es mucho más complejo que eso.

Obvio que la idea es desvirtuar todo lo que se ha hecho en materia cultural durante la Revolución y fragmentar esa relación entre artista e institución quitándole valor a todo lo que se hace por parte del Estado pero la campaña tiene un mensaje y una muestra fuerte en mi opinión.

Kenny Fowler: En parte creo que sí. Yo decía cuando estuve hace un tiempo en la TV que las instituciones de la Revolución habían creado espacios para el diálogo constante, y que sí habían tenido fruto. Que esos espacios se han erosionado un tanto es una realidad, como también lo es que urge repensarlos y retomarlos. Entonces es un problema de con qué te quedas, si te quedas solo en las falencias, o si identificas un camino para mejorar y construir.

Yosvany Montano: La vida está llena de apreciaciones. La crítica es en sí misma un resumen de apreciaciones cruzadas. Serviría de mucho acercar las apreciaciones a la realidad, a la objetividad, a los equilibrios, a la verdad. Si la apreciación en disputa se formula desde la bondad, desde el amor, desde el rigor del juicio, desde la participación, desde la honestidad, entonces será muy difícil que la crítica emerja contaminada. El conflicto es por su naturaleza un atributo de los procesos revolucionarios. No debemos temerle. Tampoco podemos aspirar a resolverlos agarrando en el camino recursos que se tornaran a la larga en nuestra contra, mucho menos apelando a polarizar la lucha por la construcción de sentidos. Los conflictos son gestores de nuevos consensos y creo que ellos, los consensos, los viejos y los nuevos, tienen que volver a ser nuestro foco delirante, nuestra tarea cotidiana y más importante.

Alguien decía que de alguna  manera se censuraba la postura de ver el vaso medio vacío, como "políticamente incorrecta". ¿Qué opinas  de esto?

Kenny Fowler: Yo creo que la metáfora es perfecta porque un revolucionario debe tener la mezcla exacta de las dos posturas. Ver el vaso medio vacío te hace querer llenarlo, identificas las faltas y luchas para borrarlas. A su vez, verlo medio lleno te permite ver lo que otros han hecho antes que tú y que ha permitido llegar hasta aquí, te permite ver que "sí se puede" llenar. Claro que debe ser la mezcla perfecta porque si lo ves siempre vacío, eso te lleva a la desesperanza y de ahí te rindes, y un revolucionario no puede rendirse. Y verlo siempre medio lleno te lleva a la complacencia y eso es hasta peor porque entonces no "revolucionas" nada.

Por qué  crees que algunos jóvenes ven el vaso medio  vacío?

Arianna Álvarez: Ser optimista es una cualidad propia de los jóvenes y creo que a pesar de los errores y de las malas decisiones que se han podido tomar en materia cultural, hay algo seguro y es que todos somos resultado de alguna manera de la institución y atacarla rotundamente es un ataque a nosotros mismos.  También entra en juego las experiencias y vivencias de cada cual, el conocimiento que se tenga de la historia y del pasado, los sitios y libros que se leen... Creo que más que la apreciación individual, es un problema de comunicación. No se puede tener una visión positiva respecto a algo si la comunicación que estoy recibiendo no me convence.

¿Crees posible el diálogo y la construcción de consensos entre los que valoran el vaso medio lleno  y los que lo perciben medio vacío?

Arianna Álvarez: No solo creo que sea posible, sino que es impostergable y muy necesario. El diálogo constante y la crítica tienen que tener un espacio dentro de la Revolución. Tienen que existir los espacios y la disposición para llegar a consensos que nos aporten más como sociedad. En la sociedad socialista que estamos construyendo toda discusión que lleve a un cambio para mejor, tiene que ser escuchada. Es tarea nuestra también, mostrarles y demostrarles que el vaso sí está medio lleno y que juntos lo seguiremos llenando.

Iramís Rosique: Estamos obligados a creer que sí. Ya luego veremos si fuimos capaces. Ahora hay que intentarlo.

¿Por qué  algunos no encuentran razones para agradecer a la Revolución, ni valoran con justezala importancia  que se le ha brindado a la cultura y a la enseñanza artística? 

Arianna Álvarez: Vuelvo a caer en la importancia de la comunicación. Hay que saber contar y comunicar, sin caer en discursos repetitivos que ya no convencen, los cambios gigantes que trajo la Revolución. Se están dejando huecos informativos muy grandes por dónde entran otros mensajes que tienen como objetivo desvalorizar lo que se ha conseguido socialmente, sin percatarse de que son derechos que la mayoría de los países, incluso del primer mundo no tienen. Por otra parte, y esto lo he repetido mil veces, la formación política ideológica en las escuelas desde primaria hasta universidad cada vez está peor. Se está enseñando de una manera ortodoxa, rígida, esquemática y superflua. En el caso de la enseñanza artística se dan muchas asignaturas relacionadas con la especialidad pero se obvia que el artista tiene que entender y relacionarse con  su entorno sociopolítico.  Por consiguiente están saliendo muchos artistas desideologizados que terminan uniéndose a campañas que ni logran comprender, simplemente por alguna inconformidad o también, por necesidad de ser escuchados.

La idea del vaso llenándose, del saldo emancipador  y progresivo  de la Revolución  en la cultura, ¿cómo argumentarla para hacerla creíble?

Iramís Rosique: Bueno hay muchas acciones planificadas, pero por ejemplo piensa en algo muy curioso: la reacción ataca constantemente a la institucionalidad de la cultura, pero no se meten nunca con las escuelas de arte. Todos ellos, resultado de escuelas de arte son ejemplo del saldo positivo en la cultura. La sobrerrepresentación de realizadores audiovisuales en Cuba con respecto a América Latina, por ejemplo.  Ellos tienen un discurso incompleto sobre el tema y hay que hacer el cuento completo. Con las sombras, pero también con las luces que son muchas más.

Pero dicen que eso no hay que agradecerlo, que es su derecho y un deber del Estado...

Iramís Rosique: Nadie se los está echando en cara, solo estamos presentando el cuadro completo. La cultura y la historia de la cultura es todo eso, no solo lo que ellos desean enfocar. No es solo una obra censurada un día, cuando hay miles y miles de obras geniales.  Nosotros creemos que hay que contar toda la historia de la cultura en Revolución; completa, con todo y sus oscuridades, contarla nosotros con una visión de totalidad.

¿Cómo  cambiar esa percepción, ese marco de interpretación o de significación? ¿Esa es acaso “la cuestión”?

Iramís Rosique: Pregunta difícil. Yo creo que las ideologías no responden a apropiaciones pasivas, sino que tienen que ver con las prácticas sociales y las relaciones en las que se insertan las personas. Creo que sí hay que transformar el modo en que, en este caso, los artistas e intelectuales se relacionan con la institucionalidad de la cultura, con los decisores políticos, con las organizaciones de artista y políticas, etc. La campaña no puede resolver ese problema, pero puede ayudar a visibilizarlo y a impulsar las transformaciones y el diálogo en pro de su solución.
(Tomado de Cubarte)

 

60 años de Palabras a los intelectuales

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