Cojímar, el viejo y Hemingway

A casi 70 años de ser publicada por primera vez la novela El Viejo y el Mar, de Ernest Hemingwayaún existe polémica sobre la identidad del pescador que inspiró al Premio Nobel de Literatura a crear el personaje protagónico de la obra.

Cojímar es una villa conocida por dos características: la primera, su tradición pesquera. La segunda, la permanencia de Hemingway en ella. El novelista escribió El Viejo y el Mar en esa localidad y aprovechó las vivencias de sus habitantes para nutrir su trabajo.

La amistad entre Don Ernesto, como llamaban los cojimeros al escritor, y su patrón de barco Gregorio Fuentes Bethecurt (Goyo), llevó a sugerir la idea de que este era el protagonista del libro. En entrevista realizada por el periodista de la televisión cubana Antonio Resíllez a Gregorio, el 26 de marzo de 1997, explica que el otrora patrón no era el personaje de El Viejo y el Mar sino quien contó la historia del marino a Hemingway.

Declara Goyo que un día pescando con su amigo vieron una barca en alta mar, como amenazaba tormenta, se acercaron para ayudar y entonces oyeron la voz que decía: “Váyanse, coño, que me lo van a espantar”. Fue Anselmo Hernández, un viejo pescador, que con esa escena inspiró el argumento del texto.

Mario González Alonso (Mayín), actualmente uno de los pescadores más reconocidos del pueblo y que tuvo cercanías con el escritor, confirma la teoría de que Anselmo Hernández es el verdadero viejo Santiago. “Recuerdo verlos conversar en el bar La Terraza cuando yo era más joven, fueron amigos y compartían historias de pesca. El niño que aparece en la novela está inspirado en el nieto de Anselmo”, devela Mayín.

La licenciada Gilda Isabel Rodríguez Rodríguez, historiadora de Cojímar, manifiesta que a pesar de no ser reconocido oficialmente que Anselmo es la persona que inspiró al novelista para formar a Santiago, los pobladores más longevos y conocedores de la vida de Hemingway sí lo afirman.

Anselmo Hernández vivió en la calle Chacón, entre Plazuelas y Los Pinos, toda su vida la dedicó a la pesca, capturaba generalmente agujas, chinchorros, emperadores y tiburones, fumaba tabaco. “Era flaco y desgarbado, con arrugas muy profundas en la parte posterior del cuello (…) Todo en él era viejo excepto sus ojos”, así describe Hemingway a Santiago en el relato, cuyas características físicas coinciden con las de Hernández.

“Todo el pueblo tiene impregnada la huella de Hemingway. A la noticia de su muerte, la Cooperativa de Pescadores de Cojímar, encabezados por el escritor Fernando G. Campoamor, hacen una recolecta de propelas y otras piezas de bronce para fundir un busto en su homenaje”, expone la historiadora.

El Viejo y el Mar, escrita en1951 en Cuba y publicada en 1952 en los Estados Unidos, resulta una de las obras más relevantes de Hemingway, le valió el Premio Pulitzer de Literatura en 1953 y el 28 de octubre de 1954 el Premio Nobel de Literatura. Es considerada por la crítica uno de los trabajos de ficción más importantes de siglo XX.
(Tomado de Cubadebate)

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